chocolate

Crema de chocolate (o natillas de chocolate)

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¿Qué pasta os llevaríais a una isla desierta? Yo lo tendría claro: un chucho. De los bien refritos y que rebosan crema. Y, si no hubiese, cualquier otra cosa con crema. De hecho, donde se me ponga algo con crema, que se quite todo el chocolate del planeta.

Y aquí es cuando los hooligans del chocolate, los que no son capaces de imaginar la palabra pasta o pastel separada del concepto de chocolate, aquellos de “mejor cuanto más negro”, me abuchean, se indignan y prometen no pasarse nunca más por este blog.

La pregunta es: ¿por qué elegir entre crema o chocolate cuando podemos elegir ambas?

¿Ah, pero eso se puede? Pues sí, y es tan sencillo como hacer una crema pastelera de la de toda la vida y después mezclarla con chocolate fundido. Y esto no es una guarrería sacada de la manga (pastelera): se llama (sorpresa…) crema de chocolate (para qué complicarse la vida) y es la base de muchos postres conocidos, por ejemplo los profiteroles, o de uno de los monumentos de la pastelería francesa: los éclairs. Y de hecho, comida así tal cual, a cucharadas, sabe casi exactamente, o exactamente sin el casi, a natillas de chocolate.

Os dejo la receta gráfica de la Cr-Ch.

crema dechocolate

No es ni una cosa ni la otra, es las dos cosas a la vez. A veces las soluciones a cuestiones complicadas son así de sencillas.

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Copa de chocolate sin bisfenolo

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Admítelo, tu también lo has comido.

¿No sabes de qué hablo? Quizás te suene este postre si enumero los ingredientes de su receta:

  • Leche desnatada
  • Nata montada
  • Azúcar
  • Chocolate magro en polvo
  • (y ahora empieza lo bueno)
  • Almidón  transformado
  • Carragenano
  • Harina de guar
  • Gelatina porcina
  • Monoglicéridos y diglicéridos
  • Aroma natural de vainilla

Sí, es posible que ahora mismo no tengas a mano alguno de los ingredientes. ¿Sigues sin caer, verdad? Pues respira tranquilamente: es normal. Podrían ser los ingredientes de cualquier cosa sacada de la sección de postres lácteos del super. Ese territorio de postres camuflados bajo la apariencia de yogures, pero con altos contenidos de chocolate, caramelo y otras goloserías. Esa estantería en la que todas las historias que empiezan acaban mal, a la que uno solo recurre en días malos cuando tiene alguna excusa para decir “hoy me merezco un poco de goma de xantano”.

LiegeoisEl postre al que nos referimos no es ni un batido de Mars, ni un arroz con leche sabor toffee. Es nada más y nada menos que la famosa copa de chocolate y nata (a poder ser de marca blanca), postre que destaca por la delicadeza de su textura pegajosa, su fino aroma insípido, su sabor plastificante y su coste: alrededor de 17 céntimos.

En una época de mi vida de estudiante en que llevaba el presupuesto algo apretado, descubrir que existía un postre a 17 céntimos fue música para mis oídos (que no tanto para mi paladar).

Así que, hoy en día, en un estadio diferente de mi vida, propongo resolver la deuda que tengo con las copas de chocolate y os propongo desintoxicaros con un “liegeois” (que dicho sea de paso, es su nombre técnico correcto), hecho a base de comida de verdad: azúcar, leche, nata, huevo, chocolate, y nada más.

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INGREDIENTES (para 4-5 copas)

– 40 g de azúcar

– 1 tableta de chocolate negro especial postres

– 12 cl de leche

– 12 cl de nata

– 2 yemas de huevo

– nata montada

PREPARACIÓN:

1. Rallar el chocolate al cuchillo (que es la manera más eficaz de rallar chocolate) y reservar.

2. Mezclar las yemas de huevo con el azúcar en un bol hasta blanquear las yemas.

3. En un cazo, calentar nata y leche y echarlo en el bol anterior.

4. Mezclar bien, añadir el chocolate rallado, y volver a mezclar hasta obtener un color homogéneo.

5. Llenar unos recipientes, dejar enfriar, y guardar en la nevera.

Al servirlos, añadir nata montada encima, ya sea con la manga pastelera, sifón, o comprada del super (la encontrarás no muy lejos de las copas de chocolate).

(Ved este articulo detalladísimo y didáctico sobre cómo montar nata).

Por cierto, en realidad esto es una receta general de “ganache”, que es como los franceses llaman a preparaciones de chocolate que sirven para usar como parte de otro postre. En mi caso os propongo crear una copa de chocolate, pero esta misma receta puede usarse para tartaletas, bizcochos, etc. 

Después de probar esta versión de la copa de chocolate, os aseguro que no querréis volver al carragenano.