Crema de chocolate (o natillas de chocolate)

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¿Qué pasta os llevaríais a una isla desierta? Yo lo tendría claro: un chucho. De los bien refritos y que rebosan crema. Y, si no hubiese, cualquier otra cosa con crema. De hecho, donde se me ponga algo con crema, que se quite todo el chocolate del planeta.

Y aquí es cuando los hooligans del chocolate, los que no son capaces de imaginar la palabra pasta o pastel separada del concepto de chocolate, aquellos de “mejor cuanto más negro”, me abuchean, se indignan y prometen no pasarse nunca más por este blog.

La pregunta es: ¿por qué elegir entre crema o chocolate cuando podemos elegir ambas?

¿Ah, pero eso se puede? Pues sí, y es tan sencillo como hacer una crema pastelera de la de toda la vida y después mezclarla con chocolate fundido. Y esto no es una guarrería sacada de la manga (pastelera): se llama (sorpresa…) crema de chocolate (para qué complicarse la vida) y es la base de muchos postres conocidos, por ejemplo los profiteroles, o de uno de los monumentos de la pastelería francesa: los éclairs. Y de hecho, comida así tal cual, a cucharadas, sabe casi exactamente, o exactamente sin el casi, a natillas de chocolate.

Os dejo la receta gráfica de la Cr-Ch.

crema dechocolate

No es ni una cosa ni la otra, es las dos cosas a la vez. A veces las soluciones a cuestiones complicadas son así de sencillas.

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Muffins ingleses, English muffins o e-Muf’s

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Muffins inglesesMi relación con los muffins ingleses empieza hace unos tres años, en un país de habla inglesa, paradójicamente no Inglaterra.

Alguien, que podría o no haber sido yo, andaba por Estados Unidos (desafortunadamente no por placer). Estados Unidos es muy bonito en las películas. Pero meternos en una máquina teletransportadora que pudiese hacernos aparecer en un lugar aleatorio de ese país… sería jugársela mucho. Tendríamos muchas papeletas de no caer en Nueva York, sino en una de esas pequeñas ciudades  muertas donde solo hay una calle y donde las únicas atracciones son el Starbucks y la Iglesia.

Y por un sitio así andaba ése, que podría haber sido yo o no, buscando algo para cenar. Normalmente, la visión de una gasolinera con bandera del Dunkin Donuts en el horizonte suele pasar desapercibida. Pero en medio de la nada, de noche, con frío, con nieve, y sin aceras por donde caminar… una gasolinera de carretera se ve con otros ojos.

Salí de allí con lo que uno puede salir de una gasolinera: una bolsa de Cheetos, una Pepsi, un helado y, de “plato principal”… un English Muffin de jamón, queso y huevo. Haciendo mucho marketing, incluso se le podría llamar comida regional exótica.

Puede parecer poco refinado. Pero hice el descubrimiento del siglo con el English muffin (en adelante, e-Muf).

El e-Muf, aunque su nombre engañe, no es ningún tipo de madalena, sino una especie de bollo denso y esponjoso, ligeramente dulce. En frío no tiene un sabor muy destacable. Pero, misterios de la naturaleza, adquiere todo su potencial calentado en una sartén y luego untado con mantequilla – combinación insuperable. Sustituye el pan de molde por e-Mufs en desayunos, tostadas y “bikinis” y verás qué agradable sorpresa.

English muffin jamonLo bueno de hacer los e-Mufs en casa en lugar de en el super es… bien, basta con leer los ingredientes del paquete.

Para las fotos, he tomado prestada la receta a Directo Al Paladar, que usa ingredientes que sólo se escriben con letras, no con números como los del supermercado…

Por cierto, a la vuelta del viaje, contando la historia a compañeros que habían estado por allí, me enteré… de que “la cena en la gasolinera” es todo un clásico. Creo que si volviera, repetiría.

Risotto con setas y verduras (MyCook)

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Risotto de setas, calabacin y puerro con MyCook, con vino blanco. Hubo una época en la que solía pensar que “risotto” era simplemente una manera algo más cool de vender  un “arroz con cosas”, una cuestión de branding o de motorbike selling. Y años después, aquí me tenéis, escribiendo una receta de arroz con cosas y llamándole risotto.

Este blog suele tratar de postres, pero también de hacer el geek en la cocina. Hoy dejamos de lado la repostería para explotar lo segundo, a través de uno de los aspectos más geeks de la cocina: los gadgets.

En casa tenemos un MyCook, que de hecho uso en este blog para casi todas las recetas de postres que requieren amasar. Pero en ocasiones también lo usamos para hacer comida normal. Aquí os dejo una receta propia de risotto con setas y verduras, hecho con ayuda del MyCook. O hecho por el MyCook con mi ayuda, según se considere mi nivel culinario…

No hace falta decir que, como informático, me encanta el hecho de que una receta se escriba en forma de tabla con números…

Ingredientes Tiempo Temperatura Velocidad
50g Aceite de Oliva 1 min 120 C 2
50g Puerro 1:30 min 120 C 2
100 g Calabacín
100 g Champiñones
4 min 120 C 2
300 g Arroz 1 min 120 C 2
50 g Vino blanco dulce 1 min 120 C 2
800g Caldo vegetal o de pollo (sobre todo si te sale por las orejas) 20 min 90 C 2

La traca final puede ser añadir un poco de queso rallado. El manchego semi-curado (en lugar del habitual parmesano) le da un toque algo explosivo.

Si alguien piensa “esta receta la he visto yo en alguna parte”, es casi normal. En realidad, está basada en la receta de “arroz con verduras” del PDF que acompaña al MyCook (receta 04). Pero sustituyendo las verduras originales por verduras que nos gustan más en casa. Y el vino blanco por vino blanco dulce. Es otro cambiazo descubierto por casualidad un día que solo teníamos disponible vino blanco dulce.

Y entonces, ¿por qué le llamo risotto a este plato? Es posible que haya aprendido ya lo que es un risotto. O podría ser que simplemente os estuviese intentando vender este post. Os dejo que lo decidáis. Y si para decidirlo queréis probar la receta y ver qué sale, eso que os ganaréis…

180Basics™: El macaron

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Macarons

Vamos a recuperar el tiempo perdido en bombas de azúcar y mantequilla con uno de los estandartes de la pastelería fina francesa, que dicho sea de paso, era la idea original de este proyecto.

Hoy, el macaron (pronúnciese “macagong“).

No se si conocéis el alcance de los macarons en la vida francesa. Para resumir, digamos que los macarons son vistos como delicias tan refinadas que llevarlos a una fiesta produce el mismo resultado que los F. Rocher en las cenas del embajador publicitario. Ideal para subir el caché de uno mismo y bajar el de los demás. Aún más: se considera un postre tan fino y caro que comerse dos en una misma noche podría provocar reojos incendiarios de esos que flambean souflés.

Vamos, que sería una de las últimas cosas que uno se esperaría poder cocinar en casa. Salvo por el hecho de que es facilísimo.

Bueno, facilísimo siempre que se respeten unos parámetros. Ahí donde lo veis, una chorrada como remover la masa con un batidor de varillas en lugar de con una espátula provocar el desastre. #EstoPodriaHabermePasadoAMiONo. Más detalles abajo.

INGREDIENTES

  • 100 gramos de claras de huevo
  • 120 gramos de azúcar “glace”
  • 120 gramos de polvo de almendras
  • 4 cucharadas soperas de azúcar normal

PREPARACIÓN

  1. Montar las claras al punto de nieve, con una batidora (con el accesorio de montar nata), o a mano con un batidor de varillas si no has ido al gimnasio ese día. Incorporar las 4 cucharadas de azúcar (dos cuando las claras acaban de blanquear, dos casi al final).
  2. Mezclar bien el azúcar glace con el polvo de almendra, incorporarlo en las claras y remover con una espátula.

IMPORTANTÍSIMO: ¡Tiene que ser una espátula sí o sí! Y hay una explicación científica para ello. Siempre que he intentado hacer esta receta usando las varillas (ya que estaban a mano), la masa ha salido demasiado líquida  como para poder ser aprovechada. Alguien que sabe del tema me dijo que es normal; ya que las varillas sirven para “liquidificar“.

Es más, me he enterado a posteriori de que el proceso de remover los ingredientes anteriores con la espátula, tiene nombre técnico, y se conoce como ‘macaronage’ (macarronaje) en Francia.  (Es como si al hecho de preparar la masa de la tarta de santiago le llamasemos “santiagaje”.) Dicen que el truco es sacar la espátula de vez en cuando, aplanar la masa y seguir removiendo.

Finalmente, echamos la masa en la manga pastelera y sobre una bandeja con papel de horno hacemos “nueces” de unos 2-3 cm, que luego se convertirán en la “galleta” del macaron.  En un horno precalentado a 165°C, calentamos durante 12 minutos.

¿Y el relleno? Pues mermelada, ganache de chocolate… se pueden hacer de todos los gustos y colores. Yo he hecho un relleno de limón parecido al de esta receta, que por cierto contiene otras sugerencias de relleno.

¿Y el color? Las recetas de macarons que veréis por ahí llevan todas colorante.  Pero dejemos la química para otro día… Prefiero el aspecto incoloro y ligeramente chuchurrido que es la marca inequívoca de lo ‘hecho en casa’…

Hackeando postres ajenos: ‘Crumble’ de yogur con moras

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Crumble de yogur y moras 180c.wordpress.comEsto es una receta que he ‘hackeado ‘ de un restaurante que me la sirvió.

Bien, decir ‘hackeado’ es pasarse un poco, ya que no había mucha ingeniería inversa que hacer.  Se trata de un ‘crumble’ de yogur y moras. En realidad, con decir su nombre y ver la foto, casi hemos acabado. Pero quien no tenga prisas puede quedarse hasta el final, ya que hay un par de sutilezas.

El postre tiene tres partes: 1) una base de moras “confitadas express”, 2) un cuerpo principal de yogur (en realidad queso blanco, esto lo explico abajo) y 3) un ‘topping’ de galleta machacada.

1) Moras “confitadas exprés”: Se hacen igual que para la panna cotta. Poner en un cazo 7 u 8 moras, un generoso puñado de azúcar, y un chorro de zumo de limón o naranja, hervir unos minutos a fuego fuerte hasta que las moras queden sobre un líquido espeso. Reservar en un pequeño bol y dejar enfriar (es decir, no os pongáis a hacer esto 5 minutos antes de comeros el ‘crumble’).

Una vez frío, servir en el fondo de un vaso.

2) Yogur: Verter un yogur en el vaso que contiene las moras. En realidad, en lugar de yogur la receta sale mejor con queso blanco.

¿Vale, pero qué es el queso blanco?

Pues queso fresco. Pero en España estamos acostumbrados a llamar así al queso tipo “Burgo de…”, aunque en realidad hay muchos tipos de queso fresco (técnicamente el Petit Suisse lo es) y aquí estamos buscando un queso blanco cremoso. Es un producto muy común en Francia y que suele estar al lado de los yogures, no por otra razón sino que se acerca más al sabor del yogur que al del queso. Digamos que es una especie de yogur cremoso que tiene un regustillo a queso. Seguramente sea encontrable en grandes superficies. 

Si no te convence este rollo, siempre puedes echar un yogur griego.

3) ‘Topping’ de galletas: Machacar unas galletas en un mortero y verterlas encima del yogur. No pude decodificar exactamente el tipo de galleta usado, pero recomiendo galletas con personalidad propia, como las ‘speculoos’, o galletas con mucha mantequilla, como las bretonas o las normandas.

Técnicamente, es ‘fast food’…

Crumble de yogur con moras 180c.wordpress.com

VERSIÓN TODAVÍA MÁS ‘FAST FOOD’: Mermelada de bote, 3 petit suisses” y 3 galletas María machacadas.

Pollo al… lambrusco

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He estado a punto de mandar al garete el blog.

Estoy bloqueado en la receta de unos “macarons” que no salen ni a la de three. Se me retrasan los posts, y me estreso. Y obviamente no disfuto del blog. Así que pensé: “fuera”.

Y estaba casi decidido. Pero, hace un par de días, creer que iba a dejar el blog fue lo mejor que me pasó. Sacar el blog de mi cabeza me redescubrió varios placeres que, con la presión de escribir, había dejado de lado sin darme cuenta: no tener que planear minuto a minuto la receta, no estar pendiente de las fotos, poder improvisar y, sobre todo, cocinar comida normal – no solamente postres.

Así que el post de hoy es diferente, porque no es sobre un postre. Pero tiene más sentido eso que escribir sobre cosas que te estresan.

Una de las cosas que me salieron es básicamente un pollo al ajillo, pero sustituyendo el tradicional vino blanco por… lambrusco. No era mi intención pero era el único vino que había en casa. (Disclaimer: No me meto en la polémica de si un lambrusco es un vino de verdad o no, considerémoslo un ingrediente más y punto).

Si un día vas a comer pollo ordinario, hazlo así, que no cuesta nada, y tu estomago lo agradecerá.

INGREDIENTES:

  • Aceite de oliva
  • Unos cuantos dientes de ajo
  • Muslos o alas de pollo
  • Caldo vegetal o agua (aunque notarás la diferencia)
  • Dos copas de lambrusco (si puede ser tinto)
  • Especias al gusto (por ejemplo tomillo y laurel)

PREPARACION:

  1. En una cacerola o sartén, echar un buen chorro de aceite, poner a fuego medio y dorar los ajos 3-4 minutos.
  2. Incorporar el pollo y dejar que se haga por fuera por ambos lados. Añadir las especias.
  3. Llenar las 2 copas de lambrusco. Echar la primera a la cacerola y dejar reducir un minuto. La segunda, echarla en ese lugar conocido como “el centro y padentro” en el folklore español, a nuestra salud (me empieza a gustar esta receta).
  4. Incorporar el caldo, pero que no llegue a cubrir el pollo. Dejar hervir e ir dando vueltas al pollo.
  5. Retirar cuando el pollo esté bien hecho por dentro. Serán unos pocos minutos en el caso de alas y unos 20-30 en el caso de muslos grandes. Ir añadiendo caldo cuando sea necesario.

Cuando se retira el pollo, la mezcla de caldo y vino debe haberse convertido en una densa salsa oscura, que por cierto esta buenísima y se recomienda echar por encima. Es bastante diferente de la salsa que se obtendría con el tradicional vino blanco. Descubrimiento interesantísimo.

BONUS:

En el caldo vegetal había un poco de berenjena y calabacín, así que cogí los restos hervidos de dichos vegetales, y los batí con un poco de nata. Sale una crema que, servida en un pequeño bol al lado del pollo, no solo le da un toque funky sino que ademas esta buenísima (dulce), y encima pega con el sabor del pollo.

Foto no hay, pero no hace falta. Esto es un post disfrutado sobre una receta disfrutada.

Bizcocho del yogur: la más perfecta de las recetas populares

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bizcocho del yogurHay postres “cultos” y postres populares.

Postres cultos son los que se degustan en restaurantes, los que se adquieren en pastelerías y los que se diseñan en chocolaterías. Recetas complejas, y al alcance de pocos bolsillos.

Los postres populares son los que se amasan en casa, los que se transportan en tuppers, los que se basan en una receta manuscrita sacada de una libreta de doble raya con espiral, y los que se comparten de boca en boca.

Hoy vamos a dar el premio a la mejor receta de postre del mundo, y es una receta popular.

Y es que la mejor receta de postre de la historia no se encuentra ni en la caja fuerte de un restaurante de tres estrellas Michelin, ni en las páginas un best-seller culinario, ni en casa de una nonna en un pueblo perdido de Italia esperando a que Jamie Oliver la descubra y se ponga a cocinarla en masa. La mejor receta de postre de la historia está en las bocas y emails de la gente, y sale siempre a la primera. Es la del bizcocho del yogur. 

¡Ohhhh! ¿Decepción? ¿Esperabais una revelación y os habéis encontrado con una receta que conoce medio mundo? Pues siento deciros la fea verdad, la ugly truth: si la conocéis, si os parece demasiado sencilla, si es el primer postre que hicisteis, si vuestra familia y amigos la han hecho ya 20 veces y se la han intercambiado por email 40, si la habéis visto en 90 paginas web de recetas en 10 idiomas, no es por otra razón que porque es la receta perfecta: fácil de hacer, pero igual de importante, fácil de entender y fácil de transmitir; una receta sin cantidades en gramos ni mililitros, al alcance de cualquiera y, por encima de todo, que sale siempre bien y buena. No sé si en el mundo existe otra receta popular tan extendida, tan estandarizada y tan imposible de mejorar en cuanto a ratio facilidad de hacer / calidad del resultado. 

INGREDIENTES:

  • Un yogur (natural o de limón)
  • 1 medida de yogur de aceite (de oliva o girasol)
  • 2 medidas de yogur de azúcar
  • 3 medidas de yogur de harina
  • 3 huevos medianos
  • 1 sobre de levadura
  • Opcionalmente, ralladura de limón (sobre todo si el yogur no era de limón)

PREPARACIÓN:

  1. Mezclar todos los ingredientes en un bol hasta obtener una masa homogénea.(En Taurus MyCook, poner todos los ingredientes en el vaso y usar el botón “amasar” hasta obtener una masa homogénea)
  2. Verter en molde untado de mantequilla y salpimentado de harina, y hornear 40 minutos, cómo no, a 180°.

BONUS:

  • Para hacer bizcocho de chocolate, añadir cacao en polvo (preferiblemente 100%), chocolate fundido, o mejor: usa un yogur de chocolate.
  • Aún mejor: haz un bizcocho de dos colores. Sigue la receta de arriba, echa la mitad de la masa en el molde, añade el chocolate o el cacao al resto de la masa, mezcla, y vierte la segunda parte de la masa encima de la primera.
  • Bizcocho de piña: añade trozos de piña a la masa (y opcionalmente un pelín de zumo).

La versión que se muestra en la foto es de color mas amarronado, se hizo con azúcar moreno y un yogur griego.

Esponjosamente insuperable.