chocolate

Galletas very americanas (vale, cookies de chocolate y caramelo)

Posted on Actualizado enn

Cookies o galletas americanas de chocolate o caramelo y nueces

No sé si conocéis al panadero más famoso de la edad media, quizás no, pero es normal; en realidad, nadie sabe quién es. Tampoco se sabe si andaba pensando en sus cosas, haciendo multitasking, o trabajando a destajo. Lo que sí se sabe es que confundió una bandeja de masa sin cocer con una bandeja de masa ya cocida y metió ésta última en el horno. Y lo que salió no estaba nada malo. Nosotros le llamamos galleta (del francés “galette”, que es un tipo de masa) pero él lo llamó por su nombre: biscuit. Que no significa nada más que cocido (cuit) otra vez (bis).

Luego pasaron muchos siglos y en Estados Unidos alguien confundió las galletas con pequeños pasteles y les empezó a llamar cookies (del holandés koekie que significa “pastelito”)La cosa se lió y hoy no hay quien se aclare.

El caso es que las cookies realizan una competencia bastante desleal a las galletas, por ser más grandes, potentes, y  rebosar de ingredientes como chocolate o caramelo… hombre, así dicho es una competencia desleal “comprensible” y de tanto en tanto entran ganas, sobre todo en estas fechas pre-navideñas, de darse un banquete de cookies. 

Receta de galletas very americanas

Añadir los ingredientes en un bol en el siguiente orden, y remover bien. No hace falta obtener una masa homogénea, así las galletas tendrán esa irregularidad y pegotes característicos de las cookies ‘americanas’:

  • 180g de mantequilla
  • 120 g de ‘brown sugar’
  • 1 huevo
  • 180 g de harina
  • 5 g de levadura química
  • 40 g de chocolate rallado al cuchillo
  • Trozos de nueces y/o almendras al gusto
  • Un chorro generoso de caramelo líquido

Luego hacer bolas y meterlas en el horno a 170°C durante 15 o 20 minutos. Dejar enfriar.

Anuncios

Profiteroles y éclairs

Posted on Actualizado enn

Profiteroles de chocolateQuizás conozcáis los éclairs. Son esos pasteles alargados y rellenos que vistos de lejos y yendo despistados podríamos confundir con mini hot dogs. Se hacen con una masa conocida como pasta choux (“col”) y, pese a no estar vendiéndolos de la manera más apetecible de la historia en estas primeras líneas, hay que admitir un buen éclair puede desbancar a cualquier otra cosa, siendo considerados monumentos nacionales en nuestro país vecino, donde se dice que fueron inventados.

Hacer un éclair “de estar por casa”, es decir, de sabor aceptable pero no estéticamente perfecto, es relativamente sencillo. Pero realizar un éclair “de pastelería”, es decir con una masa lisa y homogénea, conseguir inyectar el relleno sin guarrear demasiado y superponer un “glaçage” uniforme y brillante son tareas bastante más técnicas y complicadas.

Como era de esperar, a mí me salieron los de “estar por casa” así que prefiero no enseñar las fotos.

Más fácil es crear profiteroles, ya que vienen a ser el mismo concepto pero en forma de pequeñas bolas. Es lo que hice al día siguiente para aprovechar la pasta choux y crema de chocolate que habían sobrado. Salieron igual de buenos, pero al menos conseguí salvar la foto.

Profiteroles

En una cacerola, mezclar 5 cl de agua, 5 cl de leche entera, 40g de mantequilla, un poco de sal y un poco de azúcar. Llevar a la ebullición. Añadir 60g de harina, retirar del fuego y remover fuertemente hasta obtener una masa más bien seca. Incorporar 2 huevos uno por uno (es decir, mezclando bien todo antes de echar el siguiente).

Al enfriarse, rellenar una manga pastelera y realizar bolas en una bandeja con papel de horno.

Introducir en el horno precalentado a 250°C y apagarlo acto seguido. Sí, habéis leído bien. No sé para qué sirve, pero queda sofisticado.

Después, esperar a que la pasta se infle y se coloree, y entonces hornear 15 minutos más a 180°C. Teniendo en cuenta que lo de inflar y colorear es subjetivo, añadido al hecho de que cuando apagas el horno se apaga la luz y no ves nada, en realidad lo pones a 180°C así, a ojo, cuando te da la gana.

Finalmente, preparar una crema de chocolate y usar como relleno y para adornar la parte superior (el glaçage lo dejamos para otro día). Degustarlos fríos (preferiblemente, sacarlos de la nevera 10 minutos antes de comer).

Eclairs

Hacer tubos alargados en lugar de bolas. También se puede formar un éclair pegando bolas de 3 en 3.

MyCook

La pasta choux también se puede hacer en MyCook (ver página 77 del recetario) pero recomiendo usar 125g de agua y 125g de leche, en lugar de los 250g de agua. En este caso sale casi la misma receta que arriba pero con cantidades multiplicadas por un factor 2.5.

Crema de chocolate (o natillas de chocolate)

Posted on

¿Qué pasta os llevaríais a una isla desierta? Yo lo tendría claro: un chucho. De los bien refritos y que rebosan crema. Y, si no hubiese, cualquier otra cosa con crema. De hecho, donde se me ponga algo con crema, que se quite todo el chocolate del planeta.

Y aquí es cuando los hooligans del chocolate, los que no son capaces de imaginar la palabra pasta o pastel separada del concepto de chocolate, aquellos de “mejor cuanto más negro”, me abuchean, se indignan y prometen no pasarse nunca más por este blog.

La pregunta es: ¿por qué elegir entre crema o chocolate cuando podemos elegir ambas?

¿Ah, pero eso se puede? Pues sí, y es tan sencillo como hacer una crema pastelera de la de toda la vida y después mezclarla con chocolate fundido. Y esto no es una guarrería sacada de la manga (pastelera): se llama (sorpresa…) crema de chocolate (para qué complicarse la vida) y es la base de muchos postres conocidos, por ejemplo los profiteroles, o de uno de los monumentos de la pastelería francesa: los éclairs. Y de hecho, comida así tal cual, a cucharadas, sabe casi exactamente, o exactamente sin el casi, a natillas de chocolate.

Os dejo la receta gráfica de la Cr-Ch.

crema dechocolate

No es ni una cosa ni la otra, es las dos cosas a la vez. A veces las soluciones a cuestiones complicadas son así de sencillas.

Bizcocho del yogur: la más perfecta de las recetas populares

Posted on Actualizado enn

bizcocho del yogurHay postres “cultos” y postres populares.

Postres cultos son los que se degustan en restaurantes, los que se adquieren en pastelerías y los que se diseñan en chocolaterías. Recetas complejas, y al alcance de pocos bolsillos.

Los postres populares son los que se amasan en casa, los que se transportan en tuppers, los que se basan en una receta manuscrita sacada de una libreta de doble raya con espiral, y los que se comparten de boca en boca.

Hoy vamos a dar el premio a la mejor receta de postre del mundo, y es una receta popular.

Y es que la mejor receta de postre de la historia no se encuentra ni en la caja fuerte de un restaurante de tres estrellas Michelin, ni en las páginas un best-seller culinario, ni en casa de una nonna en un pueblo perdido de Italia esperando a que Jamie Oliver la descubra y se ponga a cocinarla en masa. La mejor receta de postre de la historia está en las bocas y emails de la gente, y sale siempre a la primera. Es la del bizcocho del yogur. 

¡Ohhhh! ¿Decepción? ¿Esperabais una revelación y os habéis encontrado con una receta que conoce medio mundo? Pues siento deciros la fea verdad, la ugly truth: si la conocéis, si os parece demasiado sencilla, si es el primer postre que hicisteis, si vuestra familia y amigos la han hecho ya 20 veces y se la han intercambiado por email 40, si la habéis visto en 90 paginas web de recetas en 10 idiomas, no es por otra razón que porque es la receta perfecta: fácil de hacer, pero igual de importante, fácil de entender y fácil de transmitir; una receta sin cantidades en gramos ni mililitros, al alcance de cualquiera y, por encima de todo, que sale siempre bien y buena. No sé si en el mundo existe otra receta popular tan extendida, tan estandarizada y tan imposible de mejorar en cuanto a ratio facilidad de hacer / calidad del resultado. 

INGREDIENTES:

  • Un yogur (natural o de limón)
  • 1 medida de yogur de aceite (de oliva o girasol)
  • 2 medidas de yogur de azúcar
  • 3 medidas de yogur de harina
  • 3 huevos medianos
  • 1 sobre de levadura
  • Opcionalmente, ralladura de limón (sobre todo si el yogur no era de limón)

PREPARACIÓN:

  1. Mezclar todos los ingredientes en un bol hasta obtener una masa homogénea.(En Taurus MyCook, poner todos los ingredientes en el vaso y usar el botón “amasar” hasta obtener una masa homogénea)
  2. Verter en molde untado de mantequilla y salpimentado de harina, y hornear 40 minutos, cómo no, a 180°.

BONUS:

  • Para hacer bizcocho de chocolate, añadir cacao en polvo (preferiblemente 100%), chocolate fundido, o mejor: usa un yogur de chocolate.
  • Aún mejor: haz un bizcocho de dos colores. Sigue la receta de arriba, echa la mitad de la masa en el molde, añade el chocolate o el cacao al resto de la masa, mezcla, y vierte la segunda parte de la masa encima de la primera.
  • Bizcocho de piña: añade trozos de piña a la masa (y opcionalmente un pelín de zumo).

La versión que se muestra en la foto es de color mas amarronado, se hizo con azúcar moreno y un yogur griego.

Esponjosamente insuperable.

Copa de chocolate sin bisfenolo

Posted on

Admítelo, tu también lo has comido.

¿No sabes de qué hablo? Quizás te suene este postre si enumero los ingredientes de su receta:

  • Leche desnatada
  • Nata montada
  • Azúcar
  • Chocolate magro en polvo
  • (y ahora empieza lo bueno)
  • Almidón  transformado
  • Carragenano
  • Harina de guar
  • Gelatina porcina
  • Monoglicéridos y diglicéridos
  • Aroma natural de vainilla

Sí, es posible que ahora mismo no tengas a mano alguno de los ingredientes. ¿Sigues sin caer, verdad? Pues respira tranquilamente: es normal. Podrían ser los ingredientes de cualquier cosa sacada de la sección de postres lácteos del super. Ese territorio de postres camuflados bajo la apariencia de yogures, pero con altos contenidos de chocolate, caramelo y otras goloserías. Esa estantería en la que todas las historias que empiezan acaban mal, a la que uno solo recurre en días malos cuando tiene alguna excusa para decir “hoy me merezco un poco de goma de xantano”.

LiegeoisEl postre al que nos referimos no es ni un batido de Mars, ni un arroz con leche sabor toffee. Es nada más y nada menos que la famosa copa de chocolate y nata (a poder ser de marca blanca), postre que destaca por la delicadeza de su textura pegajosa, su fino aroma insípido, su sabor plastificante y su coste: alrededor de 17 céntimos.

En una época de mi vida de estudiante en que llevaba el presupuesto algo apretado, descubrir que existía un postre a 17 céntimos fue música para mis oídos (que no tanto para mi paladar).

Así que, hoy en día, en un estadio diferente de mi vida, propongo resolver la deuda que tengo con las copas de chocolate y os propongo desintoxicaros con un “liegeois” (que dicho sea de paso, es su nombre técnico correcto), hecho a base de comida de verdad: azúcar, leche, nata, huevo, chocolate, y nada más.

DSCF4904

INGREDIENTES (para 4-5 copas)

– 40 g de azúcar

– 1 tableta de chocolate negro especial postres

– 12 cl de leche

– 12 cl de nata

– 2 yemas de huevo

– nata montada

PREPARACIÓN:

1. Rallar el chocolate al cuchillo (que es la manera más eficaz de rallar chocolate) y reservar.

2. Mezclar las yemas de huevo con el azúcar en un bol hasta blanquear las yemas.

3. En un cazo, calentar nata y leche y echarlo en el bol anterior.

4. Mezclar bien, añadir el chocolate rallado, y volver a mezclar hasta obtener un color homogéneo.

5. Llenar unos recipientes, dejar enfriar, y guardar en la nevera.

Al servirlos, añadir nata montada encima, ya sea con la manga pastelera, sifón, o comprada del super (la encontrarás no muy lejos de las copas de chocolate).

(Ved este articulo detalladísimo y didáctico sobre cómo montar nata).

Por cierto, en realidad esto es una receta general de “ganache”, que es como los franceses llaman a preparaciones de chocolate que sirven para usar como parte de otro postre. En mi caso os propongo crear una copa de chocolate, pero esta misma receta puede usarse para tartaletas, bizcochos, etc. 

Después de probar esta versión de la copa de chocolate, os aseguro que no querréis volver al carragenano.

Muffins neoyorkinos

Posted on Actualizado enn

Image

Nos rescatan de una isla desierta y nos dan a escoger entre un buffet libre de pastelería francesa y otro de bollería americana. ¿Con cuál nos quedaríamos?

Por un lado tenemos la finura de los hojaldres, la delicadeza de esas masas cuidadosamente cocidas a 123.5 grados, las obras de alta arquitectura decorativa… Por otro lado las guarrerías de chocolate rebosante, las bombas de artillería azucarada y los tamaños desproporcionados.

Yo dudaría.

Eso mismo debía estar pensando cuando, paseando aleatoriamente por una librería, cayó en mis manos aquel libro de postres neoyorkinos. A los pocos minutos el libro estaba comprado y yo en casa haciendo muffins de frutos rojos y de trozos de chocolate.

Hacer muffins es sencillísimo, casi no hay posibilidad de error.  Básicamente hay que hacer una masa batiendo los siguientes ingredientes

31.7 cl de nata líquida
17.4 cl de leche
5 cl de aceite de oliva virgen extra
321g de harina con levadura (reduce aun más la probabilidad de error)
51g de azúcar
1 huevo
un poco de sal

Y ya está, se rellenan los moldes alternando una cucharada de masa con una cucharada del ingrediente de sabor. En mi caso hice 2 sabores clásicos: trozos de chocolate y mermelada de frutos rojos. Mejor si tienes frutos rojos de verdad, pero es lo que había en la nevera. Al menos era bio… Volviendo a la receta, esto es lo que obtenemos.

IMG_20130414_162734

La foto muy bonita, pero… se me olvidó untar de mantequilla los moldes para que no se pegara la masa. Hacemos un RESET: vaciamos y limpiamos el molde, untamos de mantequilla y volvemos a rellenar.

Ponemos el horno a 199 grados (o a 200, según nuestras preferencias), 21 minutos, y al poco tiempo la casa se impregna de un olor que convierte las bocas en agua.  Ideal para impresionar a amigos o cuando viene el casero a comprobar el estado del piso. A través del cristal del horno, la cosa tiene buena pinta.IMG_20130414_163939

Y este es el resultado final. No es un Saint-Honoré pero hay veces en las que a uno le apetece un muffin. Nota mental: no ir nunca más a la librería con el estómago vacío.

DSCF3952