yogur

Lassi de mango

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Mango lassi

La semana pasada estuve por trabajo en un país digamos que no muy gastronómico, en el cual el día a día consiste en ir de oca a oca entre el restaurante indio, chino, tailandés, o bien de hamburguesas, pizzas…

Estando en un tenderete de comida india, y habiendo ya escogido los curris y el nan, sólo había que pensar en un postre, pero yo y los postre indios… ya os contaré un día una historia. El camarero me propuso un “mango lassi“, bebida a base de mango y yogur, según me dijo.

Así que una vez de vuelta, convertí mi cocina en laboratorio de prototipos  y me propuse a decodificar aquel sabor dulce, energizante, refrescante, espeso pero ligero, algo ácido pero suave. Las pruebas se sucedieron: no, demasiado  dulce; no, demasiado ácido; no, demasiado poco nitrógeno…

¿La receta final? Pues nada de experimentos raros. Mango, yogur y nada más. Pocos batidos consiguen un sabor espectacular con el poder de tan solo dos ingredientes (¿conocéis otros ejemplos?). Y sin nitrógeno.

Ingredientes:

  • 1 mango
  • 1 yogur
  • opcionalmente, 1 o 2 cucharadas de miel

Preparación:

Pelar el mango, partirlo a trozos, mezclar con el yogur y batir.

Se puede añadir opcionalmente la miel para potenciar el regustillo final de dulzor,  aunque con un mango bien maduro la cosa ya saldrá bien dulce.

Una bebida refrescante y muy navideña. Si estás en la parte correcta del mundo, claro.

Si tienes una cacerola, tienes una yogurtera – manual para hacer yogures caseros

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Yogures caserosHace un par de semanas aprendí que para hacer alquimia yogures en tu propia cocina solo necesitas una herramienta: Google. Bienvenid@s al

Manual para hacer yogures caseros

Primero de todo, los accesorios.

¿Una yogurtera?

No, la yogurtera es un ejemplo de que a veces la tecnología nos hace más tontos. Sólo vamos a necesitar: una cacerola, un termómetro, un litro de leche y un yogur.

Los que piensen que necesitar un yogur es como… como… como si uno de los ingredientes de la salsa de tomate fuese salsa de tomate, sólo tienen que buscarse una manera alternativa de conseguir unos cuantos Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Al no tener a mano un cuenco de piel de cabra, para empezar he optado por sacarlos de otro yogur.

Las recetas de internet coinciden en que primero hay que calentar la leche hasta el primer hervor y apagarla, o de calentarla 10 minutos sin que hierva. Luego dejar que la temperatura descienda a unos 40°C y entonces soltar a los bichos mezclar con el yogur.

Ahora hay que dejar incubar. Aquí es donde las recetas de internet discrepan. Según parece, podemos dejarlas

  • 4 horas si mantenemos la temperatura a unos 40-45 °C

  • 8 horas si la mantenemos a unos 30-35°C

  • 12 horas a temperatura ambiente (25°C)

La gracia es cómo conseguir esas temperaturas, y aquí es también donde en internet encontramos de todo, desde trucos de abuela (envolver con un paño de lana cuando la leche está aun caliente) hasta el método McGyver (llenar una olla a presión con agua,  presurizar, despresurizar, vaciar el agua, meter la leche dentro y cerrar la tapa).

Para probar, decidí usar varias estrategias.

  • Para la tanda de temperatura ambiente, no hay que hacer nada, mi cocina ya está a temperatura ambiente.

  • Para la tanda de 30-35°C, el termómetro me permite comprobar que la estufa de la cocina se encuentra a esa temperatura, así que pongo los yogures encima.

  • Para la tanda de 40-45°C, me viene un flash del anuncio de la tele de “La Lechera”, un anuncio de época donde se ve una escena del siglo XVI y en algún momento unos vasos de yogur de una cacerola con agua. Se entiende que es la manera tradicional de hacerlo (viva la rigurosidad histórica). Así que pongo una cacerola a fuego muy lento, apagando de vez en cuando, y vigilando con el termómetro.

Yogures caseros

Resultado del experimento: efectivamente, al cabo de 4 horas salen unos señores yogures, de textura correctísima y más buenos que el yogur medio del super.

Para los que estén esperando la anécdota, sí, los de la estufa también salieron. En cuanto a los que dejé a temperatura ambiente, algo falló porque no “cuajaron” al cabo de 12 horas.

¿Y sale a cuenta?

Económicamente, no mucho. Un pelín más baratos que los del super, pero de sabor un ligeramente mejor. Pero comerte un yogur que has creado tu mismo, descubriendo el proceso sobre la marcha, es una experiencia tan recompensante que quizás luego te pases toda la semana diciendo a tu mujer “he creado yogur!”. Bueno, digo yo, así hablando en general, no es que tenga ningún ejemplo en la cabeza…

Si queréis una buena receta con yogur, siempre podéis hacer el bizcocho del yogur, o un crumble de yogur con frutos rojos.

Crumble de yogur y moras 180c.wordpress.com

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Hackeando postres ajenos: ‘Crumble’ de yogur con moras

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Crumble de yogur y moras 180c.wordpress.comEsto es una receta que he ‘hackeado ‘ de un restaurante que me la sirvió.

Bien, decir ‘hackeado’ es pasarse un poco, ya que no había mucha ingeniería inversa que hacer.  Se trata de un ‘crumble’ de yogur y moras. En realidad, con decir su nombre y ver la foto, casi hemos acabado. Pero quien no tenga prisas puede quedarse hasta el final, ya que hay un par de sutilezas.

El postre tiene tres partes: 1) una base de moras “confitadas express”, 2) un cuerpo principal de yogur (en realidad queso blanco, esto lo explico abajo) y 3) un ‘topping’ de galleta machacada.

1) Moras “confitadas exprés”: Se hacen igual que para la panna cotta. Poner en un cazo 7 u 8 moras, un generoso puñado de azúcar, y un chorro de zumo de limón o naranja, hervir unos minutos a fuego fuerte hasta que las moras queden sobre un líquido espeso. Reservar en un pequeño bol y dejar enfriar (es decir, no os pongáis a hacer esto 5 minutos antes de comeros el ‘crumble’).

Una vez frío, servir en el fondo de un vaso.

2) Yogur: Verter un yogur en el vaso que contiene las moras. En realidad, en lugar de yogur la receta sale mejor con queso blanco.

¿Vale, pero qué es el queso blanco?

Pues queso fresco. Pero en España estamos acostumbrados a llamar así al queso tipo “Burgo de…”, aunque en realidad hay muchos tipos de queso fresco (técnicamente el Petit Suisse lo es) y aquí estamos buscando un queso blanco cremoso. Es un producto muy común en Francia y que suele estar al lado de los yogures, no por otra razón sino que se acerca más al sabor del yogur que al del queso. Digamos que es una especie de yogur cremoso que tiene un regustillo a queso. Seguramente sea encontrable en grandes superficies. 

Si no te convence este rollo, siempre puedes echar un yogur griego.

3) ‘Topping’ de galletas: Machacar unas galletas en un mortero y verterlas encima del yogur. No pude decodificar exactamente el tipo de galleta usado, pero recomiendo galletas con personalidad propia, como las ‘speculoos’, o galletas con mucha mantequilla, como las bretonas o las normandas.

Técnicamente, es ‘fast food’…

Crumble de yogur con moras 180c.wordpress.com

VERSIÓN TODAVÍA MÁS ‘FAST FOOD’: Mermelada de bote, 3 petit suisses” y 3 galletas María machacadas.

Bizcocho del yogur: la más perfecta de las recetas populares

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bizcocho del yogurHay postres “cultos” y postres populares.

Postres cultos son los que se degustan en restaurantes, los que se adquieren en pastelerías y los que se diseñan en chocolaterías. Recetas complejas, y al alcance de pocos bolsillos.

Los postres populares son los que se amasan en casa, los que se transportan en tuppers, los que se basan en una receta manuscrita sacada de una libreta de doble raya con espiral, y los que se comparten de boca en boca.

Hoy vamos a dar el premio a la mejor receta de postre del mundo, y es una receta popular.

Y es que la mejor receta de postre de la historia no se encuentra ni en la caja fuerte de un restaurante de tres estrellas Michelin, ni en las páginas un best-seller culinario, ni en casa de una nonna en un pueblo perdido de Italia esperando a que Jamie Oliver la descubra y se ponga a cocinarla en masa. La mejor receta de postre de la historia está en las bocas y emails de la gente, y sale siempre a la primera. Es la del bizcocho del yogur. 

¡Ohhhh! ¿Decepción? ¿Esperabais una revelación y os habéis encontrado con una receta que conoce medio mundo? Pues siento deciros la fea verdad, la ugly truth: si la conocéis, si os parece demasiado sencilla, si es el primer postre que hicisteis, si vuestra familia y amigos la han hecho ya 20 veces y se la han intercambiado por email 40, si la habéis visto en 90 paginas web de recetas en 10 idiomas, no es por otra razón que porque es la receta perfecta: fácil de hacer, pero igual de importante, fácil de entender y fácil de transmitir; una receta sin cantidades en gramos ni mililitros, al alcance de cualquiera y, por encima de todo, que sale siempre bien y buena. No sé si en el mundo existe otra receta popular tan extendida, tan estandarizada y tan imposible de mejorar en cuanto a ratio facilidad de hacer / calidad del resultado. 

INGREDIENTES:

  • Un yogur (natural o de limón)
  • 1 medida de yogur de aceite (de oliva o girasol)
  • 2 medidas de yogur de azúcar
  • 3 medidas de yogur de harina
  • 3 huevos medianos
  • 1 sobre de levadura
  • Opcionalmente, ralladura de limón (sobre todo si el yogur no era de limón)

PREPARACIÓN:

  1. Mezclar todos los ingredientes en un bol hasta obtener una masa homogénea.(En Taurus MyCook, poner todos los ingredientes en el vaso y usar el botón “amasar” hasta obtener una masa homogénea)
  2. Verter en molde untado de mantequilla y salpimentado de harina, y hornear 40 minutos, cómo no, a 180°.

BONUS:

  • Para hacer bizcocho de chocolate, añadir cacao en polvo (preferiblemente 100%), chocolate fundido, o mejor: usa un yogur de chocolate.
  • Aún mejor: haz un bizcocho de dos colores. Sigue la receta de arriba, echa la mitad de la masa en el molde, añade el chocolate o el cacao al resto de la masa, mezcla, y vierte la segunda parte de la masa encima de la primera.
  • Bizcocho de piña: añade trozos de piña a la masa (y opcionalmente un pelín de zumo).

La versión que se muestra en la foto es de color mas amarronado, se hizo con azúcar moreno y un yogur griego.

Esponjosamente insuperable.